Partiendo de que cada pieza es única e irremplazable a nivel cultural, histórico y artístico, es imposible establecer una metodología fija de trabajo, pero en líneas generales suele seguirse el siguiente orden:
| 1. | Extracción de la pieza. |
| 2. | Evaluación del estado de conservación de la pieza, con el objetivo de definir la necesidad de una conservación, una restauración o de paralizar cualquier intervención. El escaneado 3D permite obtener un modelo 3D de la pieza manipulable virtualmente, lo cual facilita el planteamiento de propuestas previas de análisis y diagnóstico sin alterar la pieza original. Se trata, en definitiva, de una herramienta eficaz para el registro de estados de conservación interactivos que aportan una visualización, localización y cuantificación fidedigna de las distintas patologías. |
| 3. | Limpieza. |
| 4. | Consolidación. |
| 5. | Montaje. En el caso de que la pieza se encuentre multifraccionada, es recomendable llevar a cabo un premontaje. |
| 6. | Reintegración volumétrica. La carencia de material constitutivo hace necesaria esta técnica, la cual posibilita la lectura global del objeto. Combinando el escaneado 3D con un software de diseño y alguna técnica de fabricación como la impresión 3D o el mecanizado CNC, puede lograrse la restitución de zonas faltantes en los bienes culturales. |
| 7. | Reintegración cromática y protección final. |
| 8. | Conservación preventiva. Una vez que el bien cultural ha sido intervenido para resolver posibles problemas de su conservación, se debe recomendar al futuro propietario, institución o centro una serie de pautas conservativas que garanticen la perdurabilidad de la pieza, tanto en cuestiones de embalaje, almacenaje, exposición o musealización. |
| 9. | Musealización. La difusión del patrimonio es esencial para que las futuras generaciones conozcan el estilo de vida de nuestros antepasados, por tanto, la conservación preventiva de la pieza en su fase final de musealización resulta de vital importancia, debiéndose adoptar una serie de pautas determinadas, en función del bien a conservar. Hay que considerar que, además del interés arqueológico, académico y documental, el bien cultural debe ser capaz de transmitir un mensaje al público, por lo que es necesario contar con un equipo interdisciplinar que valore su uso y disfrute y, sobre todo, el tipo de mantenimiento o gestión que requiere dicho bien. En esta fase final del proceso, el escaneado 3D facilita la catalogación del patrimonio histórico-artístico, permitiendo preservarlo virtualmente a través de modelos extremadamente fieles a la realidad, aumentando el potencial de difusión entre colectivos mediante presentaciones interactivas en 360º en las que pueden apreciarse desde texturas y colores hasta el propio desgaste de la pieza. Esto facilita las tareas de documentación, archivado y análisis, ya que, independientemente de las características físicas, estado de conservación y sistema expositivo en el que se encuentre, permite llevar a cabo una visualización sin transporte o manipulación del bien original. Finalmente, el obtener un modelo 3D de la pieza permite realizar réplicas con facilidad, ya sea mediante impresión 3D o mecanizado CNC. Esta aplicación resulta de especial interés en zonas donde pueden producirse acciones vandálicas, actos iconoclastas o guerras, así como para dejar constancia de la pieza ante desastres naturales, estragos del tiempo o restauraciones futuras poco cuidadosas. |
